es
es v
Phone
Cart0 Entradas
Total: 0
Account
Calendar
Menu

Andrea Chénier

VenueGran Teatre del Liceu
Calendar
Sinopsis/Detalles

Argumento

 

Acto I

Baile de la condesa de Coigny
La Revolución Francesa está ya a las puertas, pero la nobleza francesa sigue una existencia despreocupada. La condesa de Coigny da una fiesta en su castillo. Los sirvientes preparan el baile. Entre ellos está Gérard, que se llena de indignación viendo a su padre envejecido que sufre como resultado de años largos de trabajo abusivo para los aristócratas. Cuando los invitados llegan, una típica corte pastoral con coro del siglo XVIII, vestidos como pastores, canta una idealizada música rústica y el ballet representa una historia de amor rural, a la manera majestuosa de la corte. Entre los invitados se cuenta el popular poeta Andrea Chénier. Cuando la condesa le pide improvisar él se niega, pero cuando su hermosa hija, Maddalena, se lo ruega él consiente. Maddalena, flirteando, sugiere el tema "amor", pero él rápidamente lo olvida y canta sobre la miseria y el sufrimiento de los pobres, lo que lleva a manifestarse contra los que ostentan el poder en la iglesia y el estado. Maddalena critica a Chénier que no escriba poesía a la moda. El joven defiende con vigor sus ideales contra las costumbres corruptas de la época, que están llevando a la sociedad a la ruina. Mientras tanto suplica a Maddalena, cuya juventud lo ha afectado, de tener mayor atención por un sentimiento gentil como el amor, caído en el desprecio de la sociedad. Maddalena, afectada por las palabras de Chénier, se excusa con el joven. Con excepción de Maddalena, los privilegiados invitados del baile se sienten ofendidos por los ideales sociales y las creencias de Chénier. Gérard aparece liderando un grupo de hombres y mujeres humildes. La condesa critica a su sirviente, que desdeñoso rompe su librea y se aleja con sus amigos pobres. La fiesta se reemprende y los invitados se lanzan a una gavota. Ultrajado, Chénier sigue a Gérard y los pobres.

 

Acto II

En París cerca del puente Peronnet. Estamos en el período del Terror y ruge Robespierre. Chénier es ahora un revolucionario. Una dama desconocida le escribe pidiendo protección. Se trata de Maddalena di Coigny, cuya madre han asesinado los revolucionarios, y que se ve obligada a vivir escondida, reducida a la pobreza. Se presta a ayudarla la sirvienta mulata Bersi que para mantenerse a ella misma y a su ama, ejerce la prostitución. Gérard se ha convertido en un jefe de la revolución. A Chénier lo invita, su amigo Roucher, a partir para evitar ser capturado por los revolucionarios, pero el joven quiere primero conocer a la misteriosa dama de las cartas. Una tarde, cerca del puente, los dos jóvenes se encuentran y Chénier reconoce pronto a Maddalena; la otrora joven de la fiesta está profundamente transformada. Entre los dos estalla de repente el amor del que disfrutan brevemente. De repente, advertido por "Increíble", irrumpe Gérard, aún enamorado de Maddalena. Entre ellos y Chénier se desencadena un duelo a espada, mientras Maddalena huye. Chénier hiere gravemente a su rival Gérard; este, por amor a Maddalena y creyendo que se muere, aconseja a su adversario que huya con la dama a la que ama, ya que los revolucionarios lo buscan. Al pueblo que acude declara que no conoce al hombre que lo ha herido.

 

Acto III

El tribunal revolucionario

Francia necesita soldados y dinero. Gérard se ha recuperado y preside un tribunal revolucionario. Una vieja del pueblo ciega, Madelon, ofrece a la patria su único sobrino de 15 años. El espía "Increíble" anuncia el arresto de Chénier por atreverse a criticar la crueldad del poderoso líder revolucionario Robespierre. Es una excelente oportunidad para eliminar a su rival, y poniendo su firma en el fatal documento, riéndose se pregunta: "Nemico della patria?" ("¿Un enemigo de su país?") Sabe bien que es un cargo habitual contra el enemigo personal de uno. Aun así, vacila por un momento recordando que fue un inspirado verso de Chénier el que despertó su patriotismo por vez primera. Y ahora para satisfacer sus pasiones es capaz de sacrificar a un amigo. La lucha entre el honor y el deseo se expresa maravillosamente en la música, la orquesta cita sugerentemente un trozo de la Marsellesa. Finalmente triunfa el deseo, y Gérard firma con un gesto de cinismo.

Apresurado ante el tribunal, Chénier, vehemente, aboga por sí mismo, diciendo que él, un soldado, luchó por su país, y si debe morir, quiere morir luchando por él y no ejecutado vergonzosamente. Maddalena, cuya madre ya ha muerto, aparece en escena. Se ofrece ella misma a Gérard con tal de salvar la vida de Chénier. En el momento en que Gérard intenta forzarla para que quererle, Maddalena lo evita narrando sus terribles desventuras y como el amor la salvó; tras ese momento Gérard aboga por el poeta, pero ya es demasiado tarde, la muchedumbre está sedienta de sangre. Maddalena confusa entre la gente llora amargamente.

 

Acto IV

Prisión de St. Lazare

Confinado en la triste prisión de St. Lazare, Chénier espera su ejecución, ayudado por su amigo Roucher. Pasa el tiempo escribiendo versos expresando su fe en la verdad y la belleza. Mientras tanto, Maddalena soborna para entrar en la prisión. Gérard accede a llevarla a ver a Chénier. Los enamorados tienen un breve momento tierno antes de hacer una última apelación fallida a Robespierre. Al amanecer, cuando los soldados van a llevarse a los condenados, Maddalena se cambia por una prisionera, Idia Legrey, entregándole su salvoconducto. Toma así su puesto en la carreta al lado del hombre que ama. Los dos amantes se enfrentan serenos a la muerte, llevados por el éxtasis de su amor. En un ángulo, Gérard llora amargas lágrimas.

Recinto
Gran Teatre del Liceu

El Gran Teatre del Liceu, creado en 1847 en la Rambla de Barcelona, es un teatro de ópera que a lo largo de los años ha mantenido su función de centro cultural y artístico. Es uno de los símbolos de la ciudad.

Actualmente es un teatro de titularidad pública (Generalitat de Catalunya, Ayuntamiento de Barcelona, Diputación de Barcelona y Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) administrado por la Fundación del Gran Teatre del Liceu, que incorpora, además de las citadas instituciones, el Consejo de Mecenazgo y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu.

Los orígenes. Del 1837 al 1847

El Liceu tiene su origen en la Sociedad Dramática de Aficionados, creada en 1837 en el antiguo Convento de Montsió por unos miembros de la Milicia Nacional, organización de ciudadanos armados de la época de signo liberal, bajo la iniciativa de Manuel Gibert.
La necesidad de crear un conservatorio de música en una Barcelona en plena expansión económica y demográfica pronto propició (1838) su conversión en el Liceo Filarmónico Dramático Barcelonés de S. M. la Reina Isabel II, que añadía al cultivo del teatro el del canto y la música a la italiana.
 

El edificio de la Rambla

El éxito del Liceo Filarmónico, junto con la voluntad de un grupo de destacados miembros de la burguesía barcelonesa dirigido por Joaquim de Gispert i d’Anglí, llevaron a la construcción de un nuevo y ambicioso teatro, digno de la importancia de la ciudad, que ha perdurado a lo largo de más de un siglo y medio, en el solar del antiguo Convento de los trinitarios de la Rambla.
El primer edificio, inaugurado solemnemente el 4 de abril de 1847, fue construido según los planos del arquitecto Miquel Garriga i Roca, pronto ayudado por Josep Oriol Mestres. El proyecto se financió mediante acciones mercantiles —que comportaban la propiedad privada de buena parte de los palcos y las butacas del futuro teatro— que dieron lugar a la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, llamada «Sociedad de Propietarios», la cual, desde 1855, se convirtió en responsable única del Gran Teatre del Liceu al separarse jurídicamente del Conservatorio del Liceu.
La explotación del Teatro fue confiada desde un principio a empresas concesionarias de los espectáculos, que tenían la obligación de ofrecer un número determinado de representaciones, recibiendo, a cambio, los ingresos por la venta de las localidades no adscritas a la Sociedad.
Esta situación perduró hasta 1980.
 

La creación del Consorcio

El régimen económico que regía el Liceu se mostró inviable a partir del último cuarto del siglo XX. En 1980, el primer gobierno de la Generalitat de Catalunya, ante el peligro de desaparición de una institución del prestigio cultural internacional del Liceu, crea, junto con el Ayuntamiento de Barcelona y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu, a las que se sumarían posteriormente la Diputación de Barcelona y el Ministerio de Cultura (1985 y 1986), el Consorcio del Gran Teatre del Liceu, que se hizo cargo de su gestión y explotación.
 

El incendio de 1994 y la construcción del edificio actual

El incendio del 31 de enero de 1994, que destruyó la sala y el escenario, causó un impacto emocional extraordinario en la sociedad catalana y replanteó de modo radical la propia existencia del Teatro. A fin de poder reconstruir, mejorar y ampliar este emblemático edificio, se hizo necesario un nuevo enfoque jurídico con miras a su titularidad pública: se creó la Fundación del Gran Teatre del Liceu (1994), y la Sociedad del Gran Teatre del Liceu hizo la cesión de la propiedad al Consorci del Gran Teatre del Liceu, integrado exclusivamente por las administraciones públicas  (cesión ratificada en 1997).
A partir del preexistente proyecto de Reforma y Ampliación de Ignasi de Solà-Morales (de 1986, al que se sumaron en 1988 Xavier Fabré y Lluís Dilmé), se realizó la reconstrucción, y el nuevo Liceu —con una apariencia fiel al anterior pero dotado de una infraestructura técnica muy avanzada y ampliado con los solares vecinos de la Rambla, calle Sant Pau y calle Unió — abrió sus puertas el 7 de octubre de 1999.

Alojamiento

Comprar ahora

Vales regalo

Regala a alguien una noche inolvidable en la ópera.
Elige un cupón regalo y deja que seleccione la función que más le guste: música, drama y arte de primera clase, todo en una experiencia elegante.
Entradas de Ópera de Barcelona
Facebook
Payment
Búsqueda de entradas
© 2026 RM EUROPA TICKET GmbH
Whatsapp